DAMASCO/GINEBRA.- Una nueva escalada de violencia, que incluyó bombardeos y disparos desde tanques y helicópteros del Ejército sirio en las regiones rebeldes de Homs y de Haffa y atentados en la capital, causó más de un centenar de muertos en las últimas 48 horas. Los ataques fueron particularmente duros contra posiciones milicianas en Al Rastan y en Al Haffa, en un intento de las tropas de Bashar al Assad por recuperar el control de esas zonas. "Existen indicios de que hay una gran cantidad de civiles atrapados en las ciudades atacadas", advirtió el enviado especial a Siria de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, a través de su portavoz, Ahmad Fawzi.
"Tropas de tierra intentaron tomar la ciudad de Al Rastan, en la provincia de Homs, pero los rebeldes (del Ejército Libre Sirio) consiguieron enfrentarlos y los forzaron a retirarse", explicó el activista opositor Omar Homsi.
Annan insiste con la aplicación de su plan de paz, acordado en abril pero que ha quedado en letra muerta, mientras las grandes potencias siguen divididas sobre la manera de resolver la crisis. Los países occidentales piden sanciones y la salida de Al Assad, mientras que rusos y chinos se niegan a cualquier tipo de injerencia extranjera en el país y se oponen abiertamente a una intervención militar internacional. La televisión oficial siria denunció que los opositores ultiman un plan mediático para impulsar una sublevación y mostrar un derrocamiento falso del Presidente, con el objetivo de confundir al pueblo. Desde hace semanas, hay acusaciones cruzadas entre el Gobierno y los rebeldes sobre las responsabilidades en diversas masacres. Rusia e Irán, dos aliados del régimen de al Assad, anunciaron que se reunirán para abordar la situación, que abarcó una gran cantidad de bajas en las filas de los soldados leales al Gobierno, según la organización no gubernamental Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Moscú propone realizar una conferencia con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia), los países de la Liga Árabe y varias naciones vecinas a Siria.
Francia impulsa un plenario para el 6 de julio, del Grupo de Amigos de Siria, que reúne a países y organizaciones opositoras a Damasco. En paralelo, Washington, París y Londres están preparando un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU que contempla nuevas amenazas de sanción, las que no podrán prosperar porque serán vetadas por Moscú y por Pekín. (AFP-Télam)